Un hombre estaba parado en su hambre, que le picoteaba el
estomago, que le hacia acordar a su niñez, maldita pajarita del pasado que
vuela y vuelve nuevamente. Sus hijos
jugaban con los alados, los acariciaban, los ataban y se los comían. Los
vecinos denunciaron a la policía el asesinato de los plumíferos a manos de
estos incipientes pequeños hijos de puta. El juez les dicto perpetua a los
hambrientos y estuvieron entre rejas por miles de años. Cuando cumplieron
condena las pajaritas los esperaban en Mitre y Pampa con formularios de la Asignaciòn Universal
por Hijo. Pajaros de mierda sarcasmos del sistema, las cagaron a honderazos y
las dejaron tiradas para que se las morfen los chocos.

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